Lo bueno y lo malo son categorías filosóficas que no tienen límites. Siempre se puede mejorar y también, siempre se puede empeorar. Por ese motivo, y para que vea con nitidez una fotografía diferente de la realidad contractual, es que nos esforzaremos por imaginar 15 o 16 sugerencias para que pueda lograr un pésimo contrato, entendiendo por tal, a aquél que peor cuida sus intereses, lo responsabiliza en forma indebida y lo mantendrá esclavizado por largo tiempo.  

1) Confunda deliberadamente la forma con la función : Si usted sigue creyendo que un contrato es un papel blanco, tamaño oficio con un máximo de 22 renglones, persista en el error y privilegie la forma al contenido que es exactamente lo contrario de lo que debiera ser y lo que ordena el Código Civil. A diferencia de lo que sucede en arquitectura, en derecho la forma no sigue a la función.

2) Mezcle arbitrariamente las tareas intelectuales de proyecto y dirección de obra con las tareas materiales de construcción: Esto le permitirá violar el Código de Ética cuando la obra se realiza en Capital Federal y tomar las responsabilidades de un Director Ejecutivo si la obra se realiza en la provincia de Buenos Aires.  

3) No aclare que entiende usted por proyecto o por dirección de obra: De esta forma, podrá lograr que los contenidos de las encomiendas queden librados a lo que establecen las reglamentaciones, que usted no conoce, o en el mejor de los casos, a lo que algún juez pueda entender sobre el tema, haciendo uso de su libre interpretación.

4) Utilice como sinónimos los términos dirección de obra, dirección ejecutiva, conducción técnica o dirección técnica: De esta forma, logrará que nadie entienda que responsabilidades intentó asumir frente al Comitente y cuales son los honorarios que debe percibir por sus tareas.

5) Trabaje profesionalmente sin estar matriculado o con la matrícula vencida o no actualizada: Con este pequeño aditivo, podrá obtener un seguro de culpabilidad casi absoluto a la hora del juzgamiento de sus responsabilidades, logrando además por el mismo precio, que se dificulte en extremo la posibilidad de cobrar sus honorarios.

6) No informe en el expediente municipal los cambios de proyecto acaecidos durante la obra: De esta forma, asegurará una falta de concordancia entre la obra intelectual y la material, que garantizará al comitente la prueba de su negligencia.

7) Utilice siempre productos novedosos y sin garantía: Será esta su mejor oportunidad, para no poder delegar responsabilidades ni encontrar a la hora de un conflicto, algo o alguien en quien hacer recaer incumplimientos.

8) Jamás tramite el certificado final de obra: Este es el mejor método para que los plazos de caducidad de vicios ocultos y ruina comiencen a correr, permitiéndole continuar eternamente con las responsabilidades asumidas.

9) No deje constancia de las paralizaciones o suspensiones de obra: Cada vez que ocurra esta circunstancia por decisión o inacción del comitente o por otras circunstancias que le sean ajenas, intente deliberadamente que no quede constancia alguna de la realidad de los hechos, con el objetivo de que cualquier inconveniente que ocurra en ese lapso, le sea adjudicado a su negligencia.

10) Imite, copie o falsifique la firma de su comitente: Esto le permitirá, si tiene suerte, que la contraparte pueda negar conformidad con el proyecto por usted realizado, aún mucho tiempo después que se le vencieran todos los plazos. Si no tiene suerte, podrá constituir un delito severamente castigado por el Código Penal.

11) Presupueste las obras, sin seriedad ni detalle: Al fin y al cabo, usted sigue confiando en que la arquitectura y la construcción no son ciencias exactas y solo pueden conocerse los costos, una vez que han sido realizados. Además, usted confía en que jamás le exigirán que cumpla con la palabra, o el presupuesto empeñado.

12) En materia de adicionales, jamás pida la conformidad por escrito del comitente: Con esta actitud, logrará violentar la norma en contrario contenida en el artículo 1633 bis del Código Civil y garantizará no poder cobrarlos.

13) Cuando finalice una obra, no entregue un manual de uso y mantenimiento: Con ello, permitirá que el comitente pueda ocultar sus propias negligencias y omisiones en el cuidado de la obra que usted le ha entregado.

14) Haga un verdadero culto del contrato tipo: Siga buscando, a través de amistades, Internet o publicaciones especializadas un papel mágico, que pueda utilizar para vincularse con su comitente en cualquier tipo de obra, en cualquier tipo de encomienda y en cualquier tipo de lugar. Jamás lo encontrará, pero si lo utiliza como pasatiempo, podrá ser económico y divertido, salvo a la hora de tener que utilizarlo.

15) Continúe con su política de autoasesoramiento: No obstante, si tiene algún amigo médico, trate de compararla con la automedicación y si tiene algún amigo que ya lo haya sufrido, compárela con la autoconstrucción o la autodemolición.

ULTIMA SUGERENCIA : Antes de escuchar o atender sugerencias, trate de conocer e interpretar de quien provienen: En este caso, haga de cuenta que provienen de su enemigo.

     

Por Daniel Enrique Butlow

Abogado y Profesor titular honorario de arquitectura e ingeniería legal. Asesor Legal Consultor del Latin American Architects.