“Entonces  Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” Genesis 2:7

 

Fué hace cientos de millones de años, cuando ocurrieron las que iban a ser las explosiones mas grandes, jamas registradas en el planeta.

El magma del centro de la tierra, en una furia de volcanes, surgía a la superficie del planeta, harto del encierro, y fundido a miles de grados.

Los dinosaurios aun no habitaban en la tierra, y mi ex suegra tampoco. (De haber coexistido, ellos se habrian extinguido seguramente antes del meteorito)

Ese magma, enfriado y  solidificado, formó el paisaje nuevo, y  ademas, lo que conocemos hoy como granitos, una roca-cocktail de cuarzo, feldespato y mica.

Así empezó su sufrimiento: hielo, nieve, viento, aguas, que durante ese lapso y hasta hace apenas unos cientos de miles de años, modificaron su estructura, su apariencia, dividiendo asperamente sus componentes.

Segregaron sus partes, llevando los cuarzos a formaciones de bolsones y a las playas, confinando las micas, y esparciendo los feldespatos en diferentes extensiones.

Ellos (los feldespatos), quedaron asi nombrados para los quimicos, los geologos y demas bichos raros, que nos hablan de hidroxialuminatos de calcio, por ejemplo.

Para nosotros, adoptaron un nombre artistico. Arcillas. Con ese nombre, nos han aparecido en los mas imprevistos shows de las obras de arquitectura e ingenieria, de los que daremos algunos datos, con un cachet costosisimo.

Y no solo acà. los estudiosos nombran a algunas de las francesas originales, por ejemplo, las montmorillonitas. Todas ellas, celosas de su conformacion, como extrañando su origen, cuando conformaban un macizo casi indestructible.

Tal vez no esperaban que millones de idas y vueltas de nieves abrasivas, hielos explosivos, mareas lijadoras y vientos alocados, los repartieran por todos nuestros suelos.

Asi las encontramos hoy, y las diferenciamos inicialmente segun su expansividad. en baja y alta plasticidad, segun nos duela el alma y el bolsillo en nuestras obras.

Las altas, son justamente nuestro drama recurrente. a veces, solas, otras, asociadas con protoyesos (sulfatos de calcio), o limos combinados.

Todo para deleite de los estudios geotecnicos, ya que los suelos no consolidados, perifericos, rurales, destino de las nuevas urbanizaciones, las contienen a rabiar.

Asi como en los paisajes costeros, con sus puntos maximos en el borde de la meseta patagónica, donde se recorta en acantilados y sedimentaciones únicas.

 

Que hacemos entonces con esas arcillas?

Las tecnicas mas modernas, difundidas gracias al recurso de Internet, nos cuentan que:

“la mayor diligencia del Arquitecto, debe ser en orden a la estructura de los cimientos, pues suelen originarse en ellos diferentes vicios por el impulso de algunos terraplenes.  La tierra no puede tener todo el año el peso mismo que tiene en verano, porque en invierno con las muchas aguas llovedizas que recibe, creciendo en peso y volumen, rompe y rechaza las paredes que se le oponen.”

“para remediar este inconveniente, se haran en primer lugar los cimientos de la obra anchos a tenor de la anchura del terraplen, luego en la cara (lateral) se fabricaran unos pilares escarpados, o sea (a modo de) estribos, unidos con los cimientos, distantes entre si cuanto fueren de alto, y tan anchos como aquellos en lo bajo”

“de alli hacia arriba, se iran contrayendo, de modo que en la parte superior queden tan anchos como gruesos. a la parte interior contra el terreno, se fabricaran unos dientes a modo de sierra, tambien unidos a la estructura del cimiento, los cuales volaran hacia afuera cuanto fuere de alto el cimiento: las patedes de estos dientes seran tan anchas como las de la obra.”

“a los angulos de la obra, se les tomará (en su parte interior), a una distancia en cada parte igual al ancho del cimiento, desde donde se formara una pared diagonal, y de la mitad de esta, se armará otra al rincon (interior) del edificio. de esta forma, el terreno exterior no podra prevalecer contra el muro”

 

Estudios realizados en los laboratorios mas importantes de nuestras prestigiosas universidades nacionales, indican que la capacidad de absorcion de ellas excede lo imaginado, como teniendo resaca continua.

Y con ello, sobreviene la posterior hinchazon y expansion sobre todo el sitio embebido y las fundaciones que se encuentren en su camino. Esto es, ellas, ingratas, toman. Pero con cargo a su futura cuenta de imprevistos de obra.

Pregunten a algun amigo de Comodoro Rivadavia, Chubut, por el cerro Chenque, el que domina la ciudad.

Una noche, el Chenque se pegó un viaje arcilloso y se llevó a pasear la ruta nacional nro 3, las vias inferiores del ff.cc de los otrora campos petroleros de ypf, y partiò al pais en dos.

Asi de locas resultaron las arcillas (no se incluyen por cuestiones de genero, las asociaciones del tipo “mujeres tenian que ser…”)

Por eso sugiero especialmente, ademas de las recomendaciones anteriores, y en todos los casos:

 

  1. No destapar mas que la porcion de suelo que se va a trabajar, dia a dia, y no abandonar la tarea, sin volver a tapar las excavaciones.
  2. No hacer fundaciones en obras que incluyan la transicion de verano a invierno, por los cambios que opera la condensacion y evapotranspiracion del suelo.
  3. Pedir formulaciones que posean la relacion agua cemento menos licuada posible, aunque haya que vibrar e insultar al director de obra.
  4. Solicitar cementos de alta resistencia a los sulfatos, en los casos que los ensayos nos indiquen su presencia.
  5. No desviar agua de lluvias hacia la zona, armando un mapa de escurrimientos especifico para la obra, y fijarse que los predios de vecinos no nos manden agua bendita.
  6. Respecto de las estructuras, organizar un arriostramiento tridimensional, que permita rigidizar los extremos de la obra en un todo, equilibrando la descarga sobre el suelo
  7. Recordar que no es lo mismo que una obra no se caiga, a que esté homogeneamente distribuidas sus cargas, tensiones y esfuerzos.

Con todo esto, estaremos seguros que la presencia de las arcillas bebedoras, malas amigas, no nos arruinarán la obra, presupuesto, clientes, expectativas y más.

Posdata:

Les voy a confesar una pequeña trampa. Donde dice gracias al recurso de internet, y las mas modernas tecnicas, no es asi.

Fué extraido del libro de Marco Vitrubio Polion, (el Vitrubio, si.) del año 37 a.C. /Libro VI, Capitulo XI. Se vè que ellos tambien han lidiado con las arcillas bebedoras. y que juntaron pasion e ingenio para sortear sus problemas.

En el medio, conquistaron todo el mundo hasta entonces conocido, nos dejaron las bases juridicas que hoy existen, y batallaron contra todos los suelos.

Imagino así entonces, que Ud. no se va a achicar en su proxima batalla. Perdón, quise decir obra.

 

Por el Arq. Marcelo Almuina